Ni guadaña, ni jugaba al ajedrez,
dos ojos deslumbrantes,
en la noche,
le arrollaron en la playa.
Ninguna culpa, ningún deber.
Podéis venir,
en ese bañador, empapado
en vuestra piel y vuestra sangre,
y daros la visión bebida,
de la celebración,
frente a la playa,
donde murió.
En el crepúsculo resuenan,
sus confidencias:
“Sol no te vayas ----
No, debo irme me llaman.
¿Quiénes? ---
Ellos, te están llamando a ti también".
Una premonición póstuma (2),
sin culpa, sin deber,
ha sido devuelto sin remedio.
En la fiesta,
la remota belleza ,
y su risa cercana, entre
los cuerpos horneados,
y los húmedos,
¡El deseo!
¡Que mejor llamada,
sobre el mar!
Si hubiera sido pintor,
la muerte hubiera sido,
en otro lugar,
y en otro momento.
¡El terrible naranja!
¿Será jugo de papaya,
lo que lleva en el vaso?
¿El mosaico de colores,
de los trajes de baño,
Caravaggio, (3) es,
porque están secados al dolor?
¡Atrás!, ¿Quién guarda
aquel tiempo Incandescente?
(1) El cuadro que acompaña al poema, “Cocktail Party”, forma parte de una
serie, dedicada por el pintor norteamericano Alfred Leslie, a su amigo el poeta
Frank O’Hara, que murió de noche, mientras dormía en la playa, atropellado por un vehiculo de limpieza de la
misma.
(2) Fragmento del poema póstumo de O´Hara, en el que profetizaba su propia
muerte.
(3) En esa época, el pintor Alfred Leslie utilizaba los mismos colores que
Caravaggio
 |
"Aquel tiempo incandescente"
|