Nadas,
hasta la columna de niebla,
del invierno,
surcando la línea del mar calmo,
por las conciencias tranquilas.
Nadie te sigue,
ni va a tus flancos.
Te fundes con el agua,
en una armonía efímera,
y sin límites.
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las gaviotas tienen olas de sueño colectivo mientras vuelan, por turnos, la mitad vuela y el resto vigila. |