Google+
Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

20 de enero de 2022

Ayuda


“Amando a las rosas ayudo a los armenios”

                      La Señora Dalloway de Virginia Wolf 


Es tal, 

el encantamiento,

de tu delicadeza,

que llegamos 

a creernos,

como enclaustrados

armenios madrileños,

el poder que proclamas.


Amar lo que puedas, 

mejor si lo merece,

puede ayudarnos,

ante la impotencia reinante.

fundidos al dolor,

de tanto tiempo,

y belleza lejana. 


También hemos soñado,

caminos y calendarios,

para llegar a un mundo,

como el tuyo, 

con esa paz

de belleza,

dolorosamente efímera. 


En ese pasado, que parecía: 

“próximo, doméstico y cordial" 

Parecía … entonces y ahora,

Hasta que desapareciste,

en tu rio fúnebre y plácido.

Tu enloquecida inmersión,

sobre nuestras venas palpitando,

en la corriente de tu mundo,

tan armenio como el nuestro.






2 de diciembre de 2017

Flotando en la bahía


Cantaba en el Orfeón,
transportada,
Y elevando en el aire,
lo más querido.

Una noche,
tras el concierto,
bailó con ella,
El Gran Director,
El hombre que murió,
“haciendo el amor” 
¡Ella nunca, nunca!

Después, su miniatura,
en el cándido comercio,
cerca del Buen Pastor,
rodeada de amor fraterno.


Discretamente,
Entrando y saliendo,
de su habitación,
casi sin rastro,
fue llegando el crepúsculo.
Por cierto,
¿Su armarito,
tenía espejo?

Por entonces,
Se remaba,
cada vez más fuerte,
pero a ella,
le faltaba,
un brazo de apoyo,
para pasear por la Concha.

Lo pedía dócilmente,
entre el Euskera de Aránzazu, (1)
Y el Batua,
con afectos castellanos,
luego…nada.

En ciertas noches,
abierto sobre la Bahía,
siento flotar,
su armario,
con el vestido de baile,
lleno de luz.
¡Le gustaba tanto
el rojo!

Su recuerdo,
¡En todo lo alto!
¿Víspera de algo?
¿Otro mar?
¿Y luego?
Silencio de Orfeón.

(1)    El euskera de Aránzazu era el guipuzcoano, antes del Batua, el vasco unificado, que ella entendía con dificultad.
Una miniatura inescrutable
 

24 de mayo de 2017

El primer paisaje


¿Por qué,
tantos siglos
para pintar,
natural y solitario,
el primer paisaje.
Hasta la Holanda
De mil quinientos.
¡Muy tarde!
¡Que tarde!
Tan anterior a nosotros,
Y lo considerábamos,
Un simple escenario,
cuando era un territorio,
de tantos ecos.
No escuchábamos,
esa melodía de fondo.
Al pintor le debieron dejar solo,
muy solo,
para ampliar su mirada,
más allá de nosotros.
Algo contará,
en nuestro destino.
Y, ¿Cómo sería
El primer paisaje,
pintado en España?
Imagino un verde llano,
con fondo de montaña gris,
adivinándose un rumoroso río,
pero enseguida,
se entreverá,
tu cuerpo gigantesco,
de despedida.
Este paisaje,
¿Espera siempre a alguien?
¿A los siete ángeles españoles?
Siempre hay algo,
A punto de aparecer,
O de ser dicho.
Así por ejemplo,
no hay paisajes cursis,
pues todo es natural,
con todas sus consecuencias,
“aguanta corazón”,
Y ofrecido.

Cuadro  Joachim Patinir 1510. Tan solo con sus tres colores base, marrón de fondo, azul gris para la zona media y azules en la distancia, con el horizonte alto.


26 de abril de 2017

Sin testigos


¿Qué estás quemando?
prendida del papel,
la llama,
ilumina tus ojos,
fijos en mí,
estremecedores.


31 de marzo de 2017

Discobolus

A lo lejos,
en el recuerdo,
¿De dónde viene
esa aparición?
¿Dónde dejó,
Sus grises
ropas civiles?
¿Cuál es su nombre?
¿En quién se inspiró,
la pintora Trinidad,
mientras sonaban,
Las campanas de Humera?
¿Cómo ha logrado,
en su quietud,
un compás tan bello,
de tronco y brazos?
¿De dónde viene,
esa luz clara,
entre los recios colores,
Y de época a época,
su empuje mensajero?


¿Qué clase,
de impetuosa generosidad,
traspasa el cuadro,
de recuerdos y belleza,
entre la pujanza,
y la gratitud?

"Ese compás tan bello"
Autor: Trinidad Puya




23 de junio de 2016

Camino a las Olimpiadas. Road to the Olympics (V)

El Discóbolo

Aquí, en este estadio de Tokyo
la luz es de las voces,
todavía hay coros,
y la danza la pone,
el gigante dolorido,
perfilado ante el sol.


Al Oerter (1), inmovilizado el tórax,
por su cartílago desgarrado,
con collarín, para su vértebra dislocada,
arranca de espaldas con las piernas abiertas,
más elevado en su quinto intento,
gira mucho más rápido,
a contramundo, en el estrecho círculo,
y termina, arqueado el cuerpo,
con el impresionante latigazo final,
que arrastra su cuerpo,
en un último salto,
hasta caer sobre su pierna derecha,
al borde del círculo.

La maravillosa vista, está
en la hierba, al lado del círculo,
a sus espaldas.

El disco vuela,
cruzando el sol mariano,
en trémolo continuo sobre la alta brisa,
cae con grandes interjecciones.

61 METROS

Ha sido su más grande victoria olímpica.

Era su tercera victoria olímpica consecutiva,
se añadiría una cuarta,
no siendo nunca el favorito.

Como diría Baquílides, "La abeja Isleña"
poeta olímpico e hijo de atleta,
"En cada acto de los hombres, el momento oportuno,
es el más hermoso".


Todo ello fue único,
con la profunda belleza antepasada,
de su estilo.






























(1) Al Oerter venció en cuatro Olimpiadas consecutivas.

En Melbourne (1956) con apenas 20 años, logró su recórd personal (56,30), en su primer tiro. En Roma, (59,18) también su marca personal, derrotando al recórdman mundial Rink Babka. La victoria de Tokyo (1964) es descrita en el poema. Se presentó a lanzar, contra todos los consejos de los médicos.
Y por último en Mejico, (1968), bajo la lluvia, realizó los tres mejores tiros de su vida, por encima de los 64 metros.

     Al Oerter won the gold medal in four consecutives Olympic Games.

In Melbourne (1956) barely 20 years old, made his personal best in his first shot. In Rome, (59,18) also personal best, beating the world record holder Rink Babka. Tokyo´s triumph is detailed in the poem. He turned up to shoot, against all the advices from the doctors.
And for last, in Mexico (1968), under the rain, he made the three best shots of his life, all of them above 64 metres.

25 de abril de 2016

Camino a las Olimpiadas. Road to the Olympics (I)

Bikila. Roma 1960

Con la noche ya descendida,
el marroquí Radhi (que había ganado todas las carreras aquel año)
iba en cabeza, acompañado por un desconocido en la obscuridad,
que corría descalzo.

El Marathon era ya un dúo
con rumor de timbal lejano, de espacios abiertos,
que vivificaba el trayecto milenario.

En la Via Appia, casi al frente,
la llegada del Arco de Constantino,
Bikila dio un fuerte tirón, que amplificó la impresionante atmósfera de
tiempo recobrado.

En las sombras todos disfrutaban, espíritus y espectadores.

Y al cruzar por el Arco iluminado,
comprendí que el Marathon naciera,
por la pasión de un lingüista. (1)























(1) Fue el filólogo francés Michael Breal quién sugirió al Barón de Coubertin, la idea de instaurar la carrera de la marathon en memoria de Filippides, el soldado que recorrió la distancia de Marathon a Atenas para dar la noticia de la victoria griega sobre los persas.
Falleció por el esfuerzo después de cumplir su misión.

(Eng) It was Michael Breal, the french philologist who suggested Baron Pierre de Coubertin the idea of creating the marathon run in memory of Filippides, the soldier than ran the distance from Marathon to Athens to announce the greek victory over the persian.
He died beacuse of the great effort but not before of getting his mission accomplished.

4 de abril de 2016

Los nombres de un pozo



Por las montañas
que lo circundaban,
Pozoblanco.
Pozo de los Ingleses,
que lo excavaron.

A un trecho del mismo,
un acantilado terrible,
sobre el mar,
Pozo del Despeñado.

Solían cruzar las golondrinas,
entrando al mismo,
para salir rebotadas,
como la última mirada,
del emigrante.
Pozo del Adiós.
Se cayó en su meditación
el filósofo, cuando las hijas
del Cebedeo iban,
a coger agua.
Pozo Portario.

Victor ¿Fue aquí
donde tu adorada,
fue suavemente arrojad?
Y luego aquella diosa,
tan abstraída,
¿Qué tiró al fondo 
del Pozo Calicano?


Y para los dos mundos,
el Pozo de William Bond,
el así llamado miraba
al interior del pozo,
durante diez segundos,
para observar
con más agudeza al cielo
así ajustaba sus ojos,
al firmamento,
como yo los míos,
para ver ese punto,
al fondo de
tus pupilas estrelladas

10 de enero de 2016

FIESTA (COCKTAIL PARTY)


Ni guadaña, ni jugaba al ajedrez,
dos ojos deslumbrantes,
en la noche,
le arrollaron en la playa.
Ninguna culpa, ningún deber.

Podéis venir,
en ese bañador, empapado
en vuestra piel y vuestra sangre,
y daros la visión bebida,
de la celebración,
frente a la playa,
donde murió.

En el crepúsculo resuenan,
sus confidencias:
“Sol no te vayas ----
No, debo irme me llaman.
¿Quiénes? ---
Ellos, te están llamando a ti también".
Una premonición póstuma (2),
sin culpa, sin deber,
ha sido devuelto sin remedio.

En la fiesta,
la remota belleza ,
y su risa cercana, entre
los cuerpos horneados,
y los húmedos,
¡El deseo!
¡Que mejor llamada,
sobre el mar!

Si hubiera sido pintor,
la muerte hubiera sido,
en otro lugar,
y en otro momento.
¡El terrible naranja!
¿Será jugo de papaya,
lo que lleva en el vaso?

 ¿El mosaico de colores,
de los trajes de baño,
 Caravaggio, (3) es,
porque están secados al dolor?

¡Atrás!, ¿Quién guarda  
aquel tiempo Incandescente?

(1) El cuadro que acompaña al poema, “Cocktail Party”, forma parte de una serie, dedicada por el pintor norteamericano Alfred Leslie, a su amigo el poeta Frank O’Hara, que murió de noche, mientras dormía en la playa, atropellado por un vehiculo de limpieza de la misma.
(2) Fragmento del poema póstumo de O´Hara, en el que profetizaba su propia muerte.
(3) En esa época, el pintor Alfred Leslie utilizaba los mismos colores que Caravaggio 




"Aquel tiempo incandescente"



2 de enero de 2016

Ante el cuadro


Tú, mirando de frente,
al gran Rothko negro,
con su fúnebre marco.

¿Te ríes de la obra
de un suicida?
Otras lloran. (1)

Lo ha comprimido todo,
en la violencia extrema,
para destruir lo ilusorio,
y revelar la emoción absoluta.

En la impotencia,
del no comprender,
hay un nacer latente,
que ilumina el pesado arco,
de la historia de la pintura,
hasta el valor consagrado,
con sus campanas repicando precios,
por mansiones y museos.

Este cuadro:
¿Qué música extraña,
hubiera querido ser?
La obscuridad,
tiene su propio silencio.


Nuestros ojos no están limpios,
ni nuestras miradas llenas,
hay lealtades imposibles,

y ese color lentamente,
vence a todo,
y lo cubre, con terrible discreción.


(1) “ La gente que llora ante mis pinturas, tiene la misma experiencia religiosa que yo tengo cuando las pinto" Mark Rothko.

 
“La progresión del trabajo de un pintor… será hacia la claridad"   



9 de noviembre de 2015

Finisterre


La noche en su ligereza,
cálida y limpia,
es todo comienzo.

Oigo suspiros lejanos:
¡Bandrés! El camarada de bailes,
buscando a la mujer ladina,
entre la multitud, perdida.

Y por el sendero de la espera,
mi abogado setentón,
sensible y de amenazas,
todavía aguarda,
a la que partió de su mundo,
por pena y principios,
sin providencia alguna,
envuelta en su vestido líquido,
dolorosamente inolvidable.


A veces, reconoce su silueta,
al fondo de la calle,
para perderse en una encrucijada,
o en una amenazante desconocida.  


Su sufrimiento es tal,
que se ha vuelto sagrado,
ante mis ojos.




Y yo,
a través de la puerta blanca,
oigo tu voz suave, cálida,
de despedida hasta el alba,
y mis dos ojos,
bajan suavemente al sueño,
con una alegría, lenta e invasora.
 
“La puerta blanca, al otro lado se puede ver Finisterre y el mar "


18 de octubre de 2015

Del Cementerio de los Ingleses


Aquí en lo alto de Urgull (1),

a los ingleses,

nadie, ni nada, los despertará.


Pero, ¡No hagáis ruido!

¿Oís el halito de la piedra,

tallada  por las viejas inscripciones?


“Honor a los héroes,

que solo Dios conoce”…

y quizás recuerde,

en el primer amanecer,

de su muerte,

un luminoso día de Julio,

de mil ochocientos treinta y siete .




Desde arriba, sobre el espumoso mar,

eché tus cenizas,

“con el olor que consuela,

hasta las delicadas sombras",

las delicadas sombras,

de aquellas matanzas,

y de estas desperdigadas,

mas recientes,

de allí abajo.



Mi  latir  en el recuerdo,

sigue el vuelo de los pájaros remotos ,

empujados sin ninguna misión,

por el viento silbante.


Un eco lejano,

asciende sobre el mar,

con todo lo soluble de Donosti,

cruento o incruento,

voces viejas o nuevas,

bajo un cielo,

ligero y permisivo,

casi burlón.


Sube lentamente,

sin ninguna señal.

Nada, nadie,

se mueve,

no esperaba más.



(1) En la ladera del Monte Urgull, en San Sebastian, frente al mar, se encuentra el

cementerio de los militares ingleses,  muertos en la primera guerra carlista.  

 
"Y quizás recuerde"


10 de octubre de 2015

Hacia lo alto


El café está caliente,
olor a leña,
¡Todo tan presente,
y fiel al mediodía!

La vaca, inmóvil,
mirando hacia lo alto,
a un cielo límpido,
casi blanco.
Quizás su pastor,
sentado,
la cabeza entre las piernas,
y su gran cuerpo de pana,
con sus pesados zapatos,
podría hundirse en la tierra,
con su banco.

¡Mi casa de entonces!
¡Las ventanas cerradas!
¡Todavía su voz!
¡Aquellas risas y lealtades!
¡Se dejaron abierta,
la puerta!.

La vaca continúa impávida,
 y el pastor hundida la cabeza,
con la tierra esperando.
El café está frío.