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10 de enero de 2016

FIESTA (COCKTAIL PARTY)


Ni guadaña, ni jugaba al ajedrez,
dos ojos deslumbrantes,
en la noche,
le arrollaron en la playa.
Ninguna culpa, ningún deber.

Podéis venir,
en ese bañador, empapado
en vuestra piel y vuestra sangre,
y daros la visión bebida,
de la celebración,
frente a la playa,
donde murió.

En el crepúsculo resuenan,
sus confidencias:
“Sol no te vayas ----
No, debo irme me llaman.
¿Quiénes? ---
Ellos, te están llamando a ti también".
Una premonición póstuma (2),
sin culpa, sin deber,
ha sido devuelto sin remedio.

En la fiesta,
la remota belleza ,
y su risa cercana, entre
los cuerpos horneados,
y los húmedos,
¡El deseo!
¡Que mejor llamada,
sobre el mar!

Si hubiera sido pintor,
la muerte hubiera sido,
en otro lugar,
y en otro momento.
¡El terrible naranja!
¿Será jugo de papaya,
lo que lleva en el vaso?

 ¿El mosaico de colores,
de los trajes de baño,
 Caravaggio, (3) es,
porque están secados al dolor?

¡Atrás!, ¿Quién guarda  
aquel tiempo Incandescente?

(1) El cuadro que acompaña al poema, “Cocktail Party”, forma parte de una serie, dedicada por el pintor norteamericano Alfred Leslie, a su amigo el poeta Frank O’Hara, que murió de noche, mientras dormía en la playa, atropellado por un vehiculo de limpieza de la misma.
(2) Fragmento del poema póstumo de O´Hara, en el que profetizaba su propia muerte.
(3) En esa época, el pintor Alfred Leslie utilizaba los mismos colores que Caravaggio 




"Aquel tiempo incandescente"



2 de enero de 2016

Ante el cuadro


Tú, mirando de frente,
al gran Rothko negro,
con su fúnebre marco.

¿Te ríes de la obra
de un suicida?
Otras lloran. (1)

Lo ha comprimido todo,
en la violencia extrema,
para destruir lo ilusorio,
y revelar la emoción absoluta.

En la impotencia,
del no comprender,
hay un nacer latente,
que ilumina el pesado arco,
de la historia de la pintura,
hasta el valor consagrado,
con sus campanas repicando precios,
por mansiones y museos.

Este cuadro:
¿Qué música extraña,
hubiera querido ser?
La obscuridad,
tiene su propio silencio.


Nuestros ojos no están limpios,
ni nuestras miradas llenas,
hay lealtades imposibles,

y ese color lentamente,
vence a todo,
y lo cubre, con terrible discreción.


(1) “ La gente que llora ante mis pinturas, tiene la misma experiencia religiosa que yo tengo cuando las pinto" Mark Rothko.

 
“La progresión del trabajo de un pintor… será hacia la claridad"   



3 de diciembre de 2015

Asia de noche


Bandean en el aire,
dormidas, las gaviotas, (1)
los sueños de todos,
cruzando con sus centinelas,
la luna más antigua,
sobre el inmenso mar,
de tierra y agua.

Es una hermosa noche.
Tu Bain-Juyi,
¿Tampoco puedes dormir?

 
las gaviotas tienen olas de sueño colectivo mientras vuelan,
por turnos, la mitad vuela y el resto vigila.







 

24 de noviembre de 2015

El gran queso


Ahora en la noche, el ángel de tu camión,
va dejando la estela de luz,
de los que probaron “El gran Queso".

Nació recuperando la memoria de tu madre,
desde el pasto aromático del romero,
tomillo y manzanilla, hechos carne,
por la paciente “Churra", hasta llegar,
al cuajo del cuarto estómago. (2)

La artesanía profunda, y los pequeños duendes
de la noche, bautizaron a “Páramo de Guzmán”
el “Hercúleo queso" y su hacedor Ambrosio.

Con el vino, que llegó por primera vez, al Vaticano, (3)
ascendió el queso de la profunda tierra remota,
mas puro que ella, e impulsándolo
a la belleza del gusto, el olor y el sabor.

Viajó exaltado, a los bordes del mundo,
trastornando la artesanía y sus confines,
con el descontrol, llegó la traición,
como todas y el rencor, como todos,
y la niebla lo invadió todo,
la traición entró en el queso,
y el queso entró en la traición.




Ambrosio, perdió el queso, el espíritu,
su precio y su amor.
Ya no es posible que renazca,
lo dio todo y está roto.
Le embargaron y la guardia civil
se llevó sus pertenencias,
mientras el ángel callaba.

La venganza largamente rumiada,
llevó al perdón,
en cualquier lugar, en cualquier momento.
El buen pasado pesaba demasiado.

Por los caminos del Cid y el queso,
Ambrosio no sabe como soñarse.

¿Se perderá el recuerdo,
de su pureza salvaje?
Quizás las huellas de los grandes sabores y olores,
de tantas generaciones, por estos caminos,
son la energía obscura, que surge,
con destellos sin límite,
en la estela de ese camión en la noche,
hacia la frontera.

(1) Este poema se basa en la aventura del escritor norteamericano Michael Paterniti que escribió “La habitación de los cuentos", subtitulada “Una historia de amor, traición y revancha y la más grande pieza de queso del mundo “ que recogió la historia del queso “Páramo de Guzmán", entregándose a indagar en esta historia durante años, hasta el punto de pasar un año con su familia, en el mismo pueblo de Páramo de Guzmán (250 habitantes), al lado del pueblo burgalés de Roa, con Ambrosio el creador del queso y todo los suyos.


(2)  Por primera vez, el papa Juan Pablo II substituyó el vino polaco Oremos, en la celebración de la Misa de gallo en el Vaticano, por el Gran reserva 1989 de los viñedos de Pedrosa, que acompañaba en sus catas, al queso de Ambrosio.
(3) El requesón comprado en un pueblo de Santander, obtenido de la mucosa interna, del cuarto estómago de un ternero lactante.




18 de noviembre de 2015

Al despertar


Al despertar el día,

hay una voz,

que a ti y a mi,

nos habla,

y despierta,

mi gozosa duda.

No se si amarte,

con tanta facilidad,

es virtud tuya,

o suerte mía.

9 de noviembre de 2015

Finisterre


La noche en su ligereza,
cálida y limpia,
es todo comienzo.

Oigo suspiros lejanos:
¡Bandrés! El camarada de bailes,
buscando a la mujer ladina,
entre la multitud, perdida.

Y por el sendero de la espera,
mi abogado setentón,
sensible y de amenazas,
todavía aguarda,
a la que partió de su mundo,
por pena y principios,
sin providencia alguna,
envuelta en su vestido líquido,
dolorosamente inolvidable.


A veces, reconoce su silueta,
al fondo de la calle,
para perderse en una encrucijada,
o en una amenazante desconocida.  


Su sufrimiento es tal,
que se ha vuelto sagrado,
ante mis ojos.




Y yo,
a través de la puerta blanca,
oigo tu voz suave, cálida,
de despedida hasta el alba,
y mis dos ojos,
bajan suavemente al sueño,
con una alegría, lenta e invasora.
 
“La puerta blanca, al otro lado se puede ver Finisterre y el mar "


1 de noviembre de 2015

La orina de mi país


“Si pudierais doctor, examinar la orina de mi país, encontrar su enfermedad y purgarle, para devolverle su estado de salud original, os aplaudiría "(1)

Demasiado tarde para el doctor,
doctor de doctores.
El diagnóstico será complicado.
¡Se beben tantos vientos,
para olvidar, para no sentir!
¡La purga!
Con esas amargas hierbas obscuras,
que brotan, en nuestros últimos pensamientos.

Todo debería ser, casi unánime,
evitando los atajos seductores,
y los bellos símbolos injustos.

Por eso, burlado ya Quijano,
¡Si vivieras Guillermo,
entre nosotros, con tu edad más poderosa,

            “No tan joven,
            como para amar a una mujer porque canta,
            ni tan viejo, como para enloquecer por ella
                                                            por nada"            (2)

  
nos darías el toque más resonante,
                      en todas las puertas,
las acogedoras y las inquietantes,
que ante tu voz babeliana,
se abrirían en solidaridad,
piedad y lealtad,
ascendiendo los afanes,
de los más íntimo a lo más publico,
de mi país,
por encima de sueños y luchas,
lágrimas y celebraciones,
hacia el lejano horizonte,
de la imposible salud total.           


(1) y (2)  William Shakespeare
 
"No tan joven,
como para amar..."


                                                                                               
           


25 de octubre de 2015

Bebed Cacao Van Gluten


¿Su último deseo,
                        para la cena?

¿No come? ¿Enfadado?
 Psicólogos:
“Venimos a ayudarle,
                        a bien morir."
“Aliméntese.”

Luego, los pasos nocturnos,
ya lejanos,
sobrecogen al edificio.

No se le concedió un sueño,
pero lo tuvo.
Un sueño vivo,
que seguía,
con su último deseo,
al amanecer.

Gritar antes de morir:
"¡Bebed Cacao Van Gluten!"
y la vida resuelta,
para su desconsolada familia .
¡Escandaloso!            
“El fin es noble, caballeros,
pero hay que respetar
la ejecución,
algo muy serio”.


Y así fue,
en la silla,
ni un grito,
si, un quejido,
pues la ejecución,
no fue perfecta.
Sin publicidad,
“Correr las cortinas",
para que no sufra,
ante nosotros.
Destellos finales,
voces bajas,
últimos pasos.            


(1)  Hace más de un siglo, en Rusia, la firma Cacao Van Gluten, prometió pagar una pensión, a la familia de un condenado a muerte, si éste, antes de la ejecución, gritaba “Bebed Cacao Van Gluten". Todos los detalles de la narración corresponden a la ejecución reciente de un condenado en Estados Unidos.
              

18 de octubre de 2015

Del Cementerio de los Ingleses


Aquí en lo alto de Urgull (1),

a los ingleses,

nadie, ni nada, los despertará.


Pero, ¡No hagáis ruido!

¿Oís el halito de la piedra,

tallada  por las viejas inscripciones?


“Honor a los héroes,

que solo Dios conoce”…

y quizás recuerde,

en el primer amanecer,

de su muerte,

un luminoso día de Julio,

de mil ochocientos treinta y siete .




Desde arriba, sobre el espumoso mar,

eché tus cenizas,

“con el olor que consuela,

hasta las delicadas sombras",

las delicadas sombras,

de aquellas matanzas,

y de estas desperdigadas,

mas recientes,

de allí abajo.



Mi  latir  en el recuerdo,

sigue el vuelo de los pájaros remotos ,

empujados sin ninguna misión,

por el viento silbante.


Un eco lejano,

asciende sobre el mar,

con todo lo soluble de Donosti,

cruento o incruento,

voces viejas o nuevas,

bajo un cielo,

ligero y permisivo,

casi burlón.


Sube lentamente,

sin ninguna señal.

Nada, nadie,

se mueve,

no esperaba más.



(1) En la ladera del Monte Urgull, en San Sebastian, frente al mar, se encuentra el

cementerio de los militares ingleses,  muertos en la primera guerra carlista.  

 
"Y quizás recuerde"


10 de octubre de 2015

Hacia lo alto


El café está caliente,
olor a leña,
¡Todo tan presente,
y fiel al mediodía!

La vaca, inmóvil,
mirando hacia lo alto,
a un cielo límpido,
casi blanco.
Quizás su pastor,
sentado,
la cabeza entre las piernas,
y su gran cuerpo de pana,
con sus pesados zapatos,
podría hundirse en la tierra,
con su banco.

¡Mi casa de entonces!
¡Las ventanas cerradas!
¡Todavía su voz!
¡Aquellas risas y lealtades!
¡Se dejaron abierta,
la puerta!.

La vaca continúa impávida,
 y el pastor hundida la cabeza,
con la tierra esperando.
El café está frío.




4 de octubre de 2015

Nevada en Donosti


En fulgor blanco,

la nieve,

universal y silenciosa,

cubre La Concha,

la trainera de Orio,

y en lo alto,

el Cementerio de los Ingleses.

Los tamarindos del paseo,

mas que nunca,

no son tamarindos.

El menor de los Azpiroz,

viene del cantar navideño,

no olvida,

entre los ojos,

lleva una luz apagada,

y contempla el coche fúnebre,

de Apalategui,

cubierto por la nieve,

en la Calle Hernani,

mientras, corre por el paseo,

rechinando las zapatillas,

sobre todos los susurros

acolchados de la ciudad,

el mayor de los Arrieta.

Se parará pronto,

por ella, y el perdón.


Bajo un cielo límpido,

ardiente en la luz helada,

tras su parto,

el mundo se abre,

a los inocentes de blanco,

que cantan al amanecer,

y luego se callan.

 
“Huellas del mayor de los Arrieta
por el Paseo de la Concha”