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4 de abril de 2016

Los nombres de un pozo



Por las montañas
que lo circundaban,
Pozoblanco.
Pozo de los Ingleses,
que lo excavaron.

A un trecho del mismo,
un acantilado terrible,
sobre el mar,
Pozo del Despeñado.

Solían cruzar las golondrinas,
entrando al mismo,
para salir rebotadas,
como la última mirada,
del emigrante.
Pozo del Adiós.
Se cayó en su meditación
el filósofo, cuando las hijas
del Cebedeo iban,
a coger agua.
Pozo Portario.

Victor ¿Fue aquí
donde tu adorada,
fue suavemente arrojad?
Y luego aquella diosa,
tan abstraída,
¿Qué tiró al fondo 
del Pozo Calicano?


Y para los dos mundos,
el Pozo de William Bond,
el así llamado miraba
al interior del pozo,
durante diez segundos,
para observar
con más agudeza al cielo
así ajustaba sus ojos,
al firmamento,
como yo los míos,
para ver ese punto,
al fondo de
tus pupilas estrelladas

14 de marzo de 2016

Hasta entonces



En la alta noche del camino,
palpitan al unísono,
mis pisadas del día,
ascendiéndome y fundiéndome,
con el firmamento de mi niñez.
Al amanecer,
emprendo el camino,
Iluminado el horizonte,
con toda la esperanza,
de que ella sobrevivirá,
mucho más allá
de mi meta.

16 de febrero de 2016

Encrucijada


Un tenue resplandor,
al fondo del camino.
¡Otra vez!
Los cordones
se desatan.
Cada cien metros,
tenía que parar y agacharse,
para atarlos de nuevo.

Del nudo de la abuela,
al nudo del rizo,
hay que fijarlo,
enlazando sin tocar,
el nudo del misterio.

Ya llegó aliviado,
 a la encrucijada.
¡El lugar de los
diez mil caminos!
¡Qué desolación!
Y las gárgolas
se ríen a lo lejos.

30 de enero de 2016

Como fue


¿Cómo fuiste,
del hospital,
a la cárcel?
¡Sin ningún papel!
¡Sin noticias!
¿Por las ventanas
tan próximas?
Las canciones
penetraban por ellas,
pero no se devolvían.

Los médicos,
sin sueños,
tan obligados,
con los carceleros,
de frentes obscuras.
El azar, el mar,
con barrotes,
sin fecha.

20 de enero de 2016

Arranque


Padre,
Comienzo a correr,
te busco, un signo,
pero con mucha paz.
Todos mis sueños se desperezan,
con mis primeras zancadas,
Y pisando la alfombra de hojas,
todavía frescas,
remuevo todo el silencio,
de la tierra, los arboles,
Y el horizonte en lo alto.
¡Padre!

10 de enero de 2016

FIESTA (COCKTAIL PARTY)


Ni guadaña, ni jugaba al ajedrez,
dos ojos deslumbrantes,
en la noche,
le arrollaron en la playa.
Ninguna culpa, ningún deber.

Podéis venir,
en ese bañador, empapado
en vuestra piel y vuestra sangre,
y daros la visión bebida,
de la celebración,
frente a la playa,
donde murió.

En el crepúsculo resuenan,
sus confidencias:
“Sol no te vayas ----
No, debo irme me llaman.
¿Quiénes? ---
Ellos, te están llamando a ti también".
Una premonición póstuma (2),
sin culpa, sin deber,
ha sido devuelto sin remedio.

En la fiesta,
la remota belleza ,
y su risa cercana, entre
los cuerpos horneados,
y los húmedos,
¡El deseo!
¡Que mejor llamada,
sobre el mar!

Si hubiera sido pintor,
la muerte hubiera sido,
en otro lugar,
y en otro momento.
¡El terrible naranja!
¿Será jugo de papaya,
lo que lleva en el vaso?

 ¿El mosaico de colores,
de los trajes de baño,
 Caravaggio, (3) es,
porque están secados al dolor?

¡Atrás!, ¿Quién guarda  
aquel tiempo Incandescente?

(1) El cuadro que acompaña al poema, “Cocktail Party”, forma parte de una serie, dedicada por el pintor norteamericano Alfred Leslie, a su amigo el poeta Frank O’Hara, que murió de noche, mientras dormía en la playa, atropellado por un vehiculo de limpieza de la misma.
(2) Fragmento del poema póstumo de O´Hara, en el que profetizaba su propia muerte.
(3) En esa época, el pintor Alfred Leslie utilizaba los mismos colores que Caravaggio 




"Aquel tiempo incandescente"



2 de enero de 2016

Ante el cuadro


Tú, mirando de frente,
al gran Rothko negro,
con su fúnebre marco.

¿Te ríes de la obra
de un suicida?
Otras lloran. (1)

Lo ha comprimido todo,
en la violencia extrema,
para destruir lo ilusorio,
y revelar la emoción absoluta.

En la impotencia,
del no comprender,
hay un nacer latente,
que ilumina el pesado arco,
de la historia de la pintura,
hasta el valor consagrado,
con sus campanas repicando precios,
por mansiones y museos.

Este cuadro:
¿Qué música extraña,
hubiera querido ser?
La obscuridad,
tiene su propio silencio.


Nuestros ojos no están limpios,
ni nuestras miradas llenas,
hay lealtades imposibles,

y ese color lentamente,
vence a todo,
y lo cubre, con terrible discreción.


(1) “ La gente que llora ante mis pinturas, tiene la misma experiencia religiosa que yo tengo cuando las pinto" Mark Rothko.

 
“La progresión del trabajo de un pintor… será hacia la claridad"