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1 de marzo de 2022

No debes


¡El amor!

¡Cómo va a ser,

bálsamo de tu mundo,

si tu amor privado,

tan tormentoso,

lo extiendes 

a tantos olvidados!


Y todo ello,

más difícil, 

en actos justos,

ante la condescendencia 

de los fuertes,

siempre preferidos,

y tan ajenos 

a tus sueños.


Tu devoción 

a la justicia, 

aunque viene 

de un despechado amor,

tiene raíz sagrada,

pero con tus fuerzas de hoy,

no debes exponerte,

en ese lugar temible, 

sería una visión insoportable,

para muchos de nosotros,

y condenada al olvido.







20 de enero de 2022

Ayuda


“Amando a las rosas ayudo a los armenios”

                      La Señora Dalloway de Virginia Wolf 


Es tal, 

el encantamiento,

de tu delicadeza,

que llegamos 

a creernos,

como enclaustrados

armenios madrileños,

el poder que proclamas.


Amar lo que puedas, 

mejor si lo merece,

puede ayudarnos,

ante la impotencia reinante.

fundidos al dolor,

de tanto tiempo,

y belleza lejana. 


También hemos soñado,

caminos y calendarios,

para llegar a un mundo,

como el tuyo, 

con esa paz

de belleza,

dolorosamente efímera. 


En ese pasado, que parecía: 

“próximo, doméstico y cordial" 

Parecía … entonces y ahora,

Hasta que desapareciste,

en tu rio fúnebre y plácido.

Tu enloquecida inmersión,

sobre nuestras venas palpitando,

en la corriente de tu mundo,

tan armenio como el nuestro.






17 de diciembre de 2021

Cuarentena

“No me des por perdido en la distancia pues el lamento me une a ti 

ahora con mucha más fuerza que una vecindad forzada"

      

                                                 Henry David Thoreau 



Nuestras voces 

son tacto suave,

sobre nuestros cuerpos.

La mía,

¿La sientes más débil? 

No temas, 

estoy rabioso.

Y los cabellos de tu voz

hacen vibrar mi boca, 

desvelando más allá 

de todo

lo que nos decimos.


Mas allá,

de nuestras encendidas 

sendas peregrinas,

de nuestras ventanas derramadas, 

las golpeadas y las festivas,

sobre nuestras voces fundidas.


¿Escuchas?

Resuena en el silencio,

hasta nuestro tercer oído.

Por nosotros y por tantos,

estoy rabioso,

con la doncellita del 19. (1)  


  1. A la peste la llamaban “La doncella rosa".




22 de noviembre de 2021

Todo

                                              

“De las aisladas contemplaciones, pasas al gran todo"

                                               Lord Byron 

 

 

Una palabra, 

una sola, 

ubicua,

palpitante, 

con un latido,

inenteligible,

bronco y hondo,

carnívora 

de incontables voces.

 

A punto de estallar,

nombrándolo todo,

a su capricho,

irreconocible,

para ti, para todos,

los que nos sentimos,

uno y todo,

en esta niebla maldita,

que sepulta los relojes. 


"Carnívora de incontables voces"


 

                                                                       

 

 

31 de octubre de 2021

Mi ángel guardián II





 

                    














  









  “El ángel de la Jiribilla asusta a la muerte"

                                                                          Jose Lezama Lima 

 

 

Mi ángel caótico,

quizás inocente,

diablo redimido al cabo.

Abrazado a las colas sin justicia, 

expulsado sin piedad,

en todos los coros, 

por sus toses.

 

Tenía que acabar así,

siempre riendo,

ingresado, y detrás yo,

 

Una risa loca, 

de este diablillo angelical,

que debió asustar,

a los espectros lunares,

que asomaban por

los pasillos y habitaciones,

del hospital.

Médicos, enfermeras, 

cuidadores y pacientes,

estremecidos todos,

percibieron que la suerte, 

esta vez, era para bien,

entre el ángel que perdura, 

y el demonio que se redime. 

 


 

17 de octubre de 2021

Gondolas del Manzanares


"Con aroma a pino orensano"











Desgarrado,

por el Madrid pandémico,

el aprendiz de rio, 

dejo de serlo,

y se abrió,

en Gran Canal,

de orillas lejanas.

 

No tardaron,

con aroma de madera,

de pino orensana,

en aparecer, 

las góndolas artesanas,

de desolada belleza,

acogiendo cánticos y fiestas,

en la orilla alegre,

y por la noche,

casi no se distinguían,

en la otra orilla,

deslizándose entre

suaves gemidos,

hacia un fondo,

de diminutas luminarias.

 

El Gondolero Mayor,

solía antes de retirarse,

entonar la llamada, 

y despertar a muchos,

con la piel aterida,

y los ojos escrutadores 

de Julia.

¿Qué soñábamos? 

Me preguntaba,

también despertado.