Existe
una verdad musical
con su eco incierto
en cada cosa
que te arropa
La primera vez
que vi
tu
cara,
su ardiente melodía
estampó su huella
en mi corazón
de entonces,
que envejece
así
tatuado.
“La catedral cada día tiene
que volver a pedir sitio
en el interior de la mezquita"
Adam Zagajewski
Cada noche
casi España entera
se pierde, se aleja
en las calles árabes,
milenarias Y hospitalarias,
“Barridas por los arqueólogos".
Adam,
todavía quedan secretos
y sueños que tú no…
La mujer única
con la piel estirada
de Córdoba,
para que
el corazón perdone,
el senequista sufrir
de belleza y de saber.
Y hay poetas,
que no pueden
dejar su Cántico
en otro lugar.
El de Ella,
la mujer única,
cada noche de sueño
elevándose más allá
de la catedral,
de la mezquita,
en una sola invocación.
"Por más que apriete la pluma
Y repita no vas a volver”
Al-Khansa (1) la gacela,
¡ya no puede mas!
Y tantos soles después
Edna la bella (2),
para nosotros,
no se mordió la pluma.
Tantas punzadas del mundo,
sobre ellas,
sobre nuestro
siempre inacabado,
manto blanco.
(1) Al-Khansa, poeta árabe
(2) Edna Sant Millar, poeta estadounidense
¡Mi voz
es un idioma,
tan diferente
del tuyo!
Por eso,
repitiendo
tus confidencias
Y recuerdos,
oíste un mundo
tan distinto,
Y sentiste
en mi tono,
cuan feliz fuiste,
en aquellos años.
Con agradecimiento a Delphine Horvilleur “La rabina laica”
Amaneció Sonia
con tal energía,
que tras un interminable
y agotador esfuerzo,
logró iniciar aquel luminoso día,
más limpia,
que su maloliente ciudad.
Y todavía,
¿Me escuchan?,
todavía,
elevándose
sobre aquellas calles sórdidas,
le sobró el impulso,
para visitar a Juan,
por la Amistad,
y por Juan,
aunque no lo merecía.
Volvió aún alegre,
por las mismas calles mugrientas,
con una convicción turbia.
Que el amor
y la amistad,
no se merecen,
los mezcles
con la esperanza
la pureza,
la piel ardiente,
la justicia,
o la lealtad.
Todo este tiempo
he vivido
en tantos países extraños,
siempre en esta habitación,
de la que apenas salgo.
Todo este tiempo
transformado en ese
único e inacabable instante,
con tu silueta en el horizonte,
y el murmullo o quizás recuerdo
de tu voz.
Todo este tiempo,
destinado a no encontrarte.