Ella susurraba,
al líquido medicamento,
y luego inyectaba,
al aturdido Julián,
para que remontara,
a todo pulmón,
como el vencejo,
cada vez más alto,
para dormir volando.
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| Al norte y al sur |
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| "La luna mordiendo al sol" |
Ramón, sus anticuerpos,
creciendo sin pausa,
inundándole de espiritualidad,
en una rutina;
activó sin querer un error,
oculto en el programa.
Todavía la luna,
no había mordido al sol,
Y hundió casi totalmente,
nuestra Red Terrenal,
Con “Un temblor lleno
de niños de fuego puro” (1)
Ramón sabio
del error humano,
acusó a Nick Red, tutor
de los imberbes contaminados,
que nunca más será joven.
Al final, sin público,
ni carne, ni sangre,
queda lo que los amigos,
y no los enemigos hicieron.
ninguna repetición,
será ya inocente.
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| "Con leucemia, lo perdí todo. No es una fotografía positiva, pero me sentí impelida a retratarme, así alguien me verá. Lisa Lawley |
Eres una superviviente,
casi sonámbula,
nada dócil,
no sé si consolable.
¡Te pareces tanto!
Con toda tu multitud
del "cuarto herido",
hermanándose,
tormentosamente,
con tantas habitaciones y voces,
del mundo delirante,
que abre en tu rostro sufriente,
"el principio sin fin",
de algo inesperado,
Y quizás redentor.
| "El Microscopio electrónico y El Peor de la familia" |
Siglos hasta verle,
sobrecogidos.
Con un trazo infantil,
¡El peor de la familia!
De la sencillez
de las cosas terribles,
nos salva la complejidad,
de tanto esfuerzo humilde,
en generaciónes y deseos,
plasmados en el impresionante,
laberinto de ese microscopio,
que descubre,
al virus mortal,
sin ninguna doctrina.
Entre el misterio y la compasión,
progresamos por algunos caminos,
con dignidad y solidaridad,
pero seguimos,
sin saber mucho,
de nosotros mismos.
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| "En remolino, al borde del abismo" |
“La vida no deja de ser graciosa, CUANDO la gente muere,
igual que no deja de ser seria, CUANDO la gente ríe”
G. B. Shaw
Pero cuando los cuándos, suceden
en el mismo lugar hospitalario,
e intercambian sus papeles,
sucede la muerte grotesca,
y la risa helada,
todo sin sentido.
Pero hablemos del amigo francés,
El joven que nos descubrió
el mucho HUMOR,
del despertador.
Por ello, al amanecer,
repicando, ella se carga
de él, con “su corazón vendado”
En la Biblia no hay risas,
pero aquí Marta,
"la del reír gracioso"
Palpa en el silencio, a menudo,
brutal e injusto,
La necesidad al menos,
de provocar
la sonrisa contagiosa,
para los que entran,
o salen del sueño.
Y la vida se celebra,
más allá de nosotros,
en remolino,
al borde del abismo,
y queda flotando,
a veces un desanimo estéril,
y otras, ecos festivos,
como el de Groucho:
¿Si me quieres tanto,
cuantos gramos me dejaras,
en herencia,
de tus cenizas?
y también se desvanece,
mientras la vida se celebra,
mas allá de nosotros,
de nuestras esperanzas y pánicos.
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| Mayer Kirshen Blatt y Barbara Kirshen Blatt |
Él y Ella, eran apocados.
Él, apocado por Zamora,
Ella, apocada por Soria.
Ambos de edad indefinida,
sí, de edad indefinida.
Casi a la vez,
entraron por la puerta roja,
del hospital más frágil,
de Madrid.
Les colocaron,
A la distancia justa,
para una gran descarga,
erótica y amorosa.
Aquel día,
el reloj blanco del hospital,
marcaba, las diez,
en la habitación 9,
con tiempo suficiente,
nada de “Boda Negra” (1),
¡De batas y blancas!
Imposible describir,
como fijaba ella la mirada,
Ni de él, el fondo
de sus ojos saltones,
la juez temblando en pantalla.
Desayuno lleno de luz,
para salir tan juntos,
por la puerta blanca,
con la convicción,
de que la pandemia,
ya no iba a ser,
lo que era,
de acuerdo a los expertos,
y admiradores, de esta historia,
tan romántica y eficaz,
sí, de acuerdo,
tan romántica y eficaz.
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| "Si alguien muere, en mi guardia, le voy a coger de la mano" |
Tremenda, doctora, Cristina.
En nuestra obscuridad,
te ilumina, una llama viva,
que nos sofoca,
casi quemando,
como un reproche.
Ardemos como,
ante una gran Pietà.
Mereces una larga,
Y amable tregua,
con “La Imposible",
más allá,
de toda providencia.