No corresponde,
a ningún teléfono.
La voz de la joven,
no admite,
ni preguntas,
ni respuestas.
Mientras, con esta luz,
Irradiante en el azul,
de un cielo eufórico,
¿Dónde habrá ido Juan?
mi compañero,
de tantas,
deslumbrantes paellas.
No corresponde,
a ningún teléfono.
La voz de la joven,
no admite,
ni preguntas,
ni respuestas.
Mientras, con esta luz,
Irradiante en el azul,
de un cielo eufórico,
¿Dónde habrá ido Juan?
mi compañero,
de tantas,
deslumbrantes paellas.
| "Palpita el mundo en ese bulto" |
¡Ni una voz, ni un ruido,
El silencio ahoga los rincones,
y los espacios abiertos!
¡De repente,
ha caído al suelo,
el paquete consolador,
las noticias!
¡Tanta gente,
trabajando para uno,
para todos!
Palpita el mundo,
en ese bulto,
que tomo en mis manos,
sabiendo,
que puede ser mortal,
pero me desinfecto,
agradecido
en el inicio,
de una nueva mañana,
envuelta en la niebla,
de los anillos pandémicos.
| "Por un instante" H de Klerk (14 años) |
Has vivido en blanco y negro,
demasiado tiempo,
casi para creer,
que la sangre,
Y el humor son negros.
En tu encierro,
no pudiste correr,
al arranque del arco iris,
que ahora,
ya en su final.
desciende sobre ti.
Por tan solo, un instante,
dale tu íntimo resplandor,
que tanto necesita,
desgastado,
por sus promesas.
| "Nunca unas manos" Autor foto: Karen Cunningham |
Una mano desnuda,
la otra protegida,
Compartiendo el vértigo,
Íntimamente,
Públicamente.
Nunca unas manos,
tuvieron tantos cuerpos,
a cada lado.
Tantos relojes y móviles,
Vibrando en espera,
entre nanas y réquiems.
Tantos cuerpos,
de corazón a corazón,
en una palpitación
TOTAL .
| "Con la devoción que te tenía mi padre" Autor foto: Narenda Shrestha |
Flotas en un gran silencio.
Sin huellas,
todo comienza de nuevo.
Pasé mudo,
por la arboleda,
de un verde luminoso
fecundada en su suelo rojo,
hacia el mar de mediodía,
refulgente de Huelva,
solitario, con las gaviotas,
mirando fijamente,
seguía callado,
pues sospechaba.
¡Pero contigo!
¡Comenzando por la devoción,
que te tenía mi padre!
¡Tú, que te has cobrado,
tantas vidas,
debes contestarme!
¿Sabes de lo NUESTRO?
¡Y llegó,
ya en el sueño!
bajo el cielo estrellado,
pared con pared,
nos fundimos,
en un mismo aliento,
te respiraba,
nos respirabas,
haciendo cumbre,
con todo el peso,
de nuestros duelos,
y el resonante
acorde alzado,
de nuestra esperanza.
| "Los mensajeros más inocentes" Foto de Juliet Thiberg Hitchin tomada a su hijo Leo. |
Tu madre,
llegó tarde.
El mundo
fue más rápido,
el de los buenos,
y el de los malos.
Pero esta soledad,
que te rodea,
aturdiéndote,
es tan solo una pausa,
ante el dolor,
de comprender,
como esa naturaleza,
ha elegido para,
sus más crueles actos,
a los mensajeros,
más inocentes,
y queridos por nosotros,
doblando así,
el sufrimiento de la sospecha.