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23 de julio de 2015

Del gran lago


Los nadadores
             del gran lago,
lo han dejado,
             para ti ,
liso de paz,
casi para caminar.

Las aguas, estrelladas,
para acogerte,            
como un inmenso bautizo.

Maravillosamente desvestida,
ya nadas , entregando al agua,
tus mejores movimientos,
con los míos trabados,
y cada brazada,
añade agua profunda ,
la de entonces ,
alargando el instante.

7 de julio de 2015

Esperanza



Una semana en Silos,

en silencio de Silos, (1)

silencio a veces, dichoso,

a veces, lleno de sombras .

Con sed y poca luz, si.

Sin hacer ninguna pregunta,

con una esperanza,

recuperar su voz.

Mas allá de los muros ,

y sus cielos de piedra,

su pandilla,

algunos de su generación,

y alguien de su promoción,

le esperan.

¿Y ella, el ángel mudo?

No lo sabe,

espera alguna señal .


"espera alguna señal"
                                            (1) Monasterio de Silos


“Espera alguna señal"

30 de junio de 2015

Los amigos del laberinto


Ahora, no se que viento escuchan,

ni si miran alguna estrella,

pero iban siempre avanzando,

 en sentido contrario ,

a las agujas del reloj.

A veces, encendían los mapas y las guías,

como una revelación,

pero luego,

les invadía la obscuridad,

y aferraban ¡ Con tanta fe!

el hilo interminable ,

que no brillaba.


Son los inocentes e inolvidables,

 amigos del laberinto .

¿Se perdieron?

Alguien contó,

Que Alfredo ,

y el atrevido Julián  gritaban:


            ¡LABERINTO ¡   ¡Tus planos ¡.


Fue hace algún tiempo,

desde este silencio de su recuerdo.




 “Antonio inmovilizado en las palabras del laberinto".

 “Imagen del Mito “de Joseph Campbell.







23 de junio de 2015

De las vísceras al firmamento


                                     


                        












(1)


 A través tuyo, mío,

de las multitudes tuyas, mías,

cuando miras al abismo,

el abismo acaba en tu  entraña.


El y tú navegáis,

por el firmamento febril de tus vísceras.

Al fondo de cada universo,

hay un agujero profundo,

diría que común,

por el que el virus,

corroe nuestras vidas,

navegando con la luz ,

de una estrella muerta ,

iluminada todavía,

mientras se van apagando ,

las entrañas .


(1)  Entre estas dos fotos. ¿Quién distingue , la del firmamento , de la de nuestro interior dañado por el virus ¿
“Se bien, que las estrellas con mi sangre alimento “decía José Hierro 

12 de junio de 2015

El Cortejo




A lo largo del río,
por el olor fiel de la arboleda,
hasta el valle,
caía una lluvia fina ,
consoladora y muda,
de agua conocida ,
sobre el paso lento,
armónico,
del cortejo… fúnebre.



Nadie giraba la cabeza,
ni miraba a lo alto,
sobre todo él,
todavía con el pavor de Orto (1)


Era la única persona,
que llevaba una cartera.
Al final, la viuda,
le pidió que la abriera,
Y luego… Sonrió.


Había cesado la lluvia.
Olía a tierra viva,
y recordada .



(1) Orco , monstruo o brutal masa negra , que  arrebata el ultimo suspiro, a nuestros seres mas queridos, dejándolos inertes , y ascendiendo a un gigantesco agujero negro ,  en la luz, desde donde quizás nos observe todavía  temblando , desgarrados  , en un silencio implacable .







“La cartera vacía desde entonces “

12 de diciembre de 2014

La pirámide

Lugar exacto donde se encontró la tarjeta













Bajo el sol barbudo, silencio implacable,
hasta la gran lejanía.


Todo fue arena,
y así se volverá,
en la mandíbula del tiempo .


Vacilantes y pesados,
mis pasos ante la pirámide ,
viejo guardián del desierto,
con candor de verdugo,
en su rigidez despiadada.

De repente, bajo mis pies,
la tenue sorpresa,
              


Juan Martín Rodríguez

Notario de Madrid 

                       
de una tarjeta de visita,
con la dirección de Arguelles,
cercana a la mía.

Seguimos todo el día,
seguramente bajo sus pasos,
hasta caer removido, con polvo de siglos,
en aquella cama, de ancestral memoria.


Antes que yo mismo,
mis ojos,
debieron entrar en el sueño,
fundiéndose sin voluntad,
con las estrellas mas luminosas,
de la noche egipcia , sobre la blanca arena,
mientras una sombra,
se perdía al fondo,
sin que pudiera gritar su nombre .








Se lee, como lo cantaba.




Volví al barrio,
fui en su busca,
la notaría austeramente cerrada ,
en su casa , nadie sabía de él ,
y su mujer, no le buscaba.

Sobre Arguelles,
de nuevo, la noche egipcia.







Mirarlo y cerrar los ojos,
¡Esa voz!, ¡En aquella luz ¡
Se desparrama poderosa su ausencia,
hasta las sombras,
mas allá de éxodos y dinastías.


Mi corazón no está en mi cuerpo 

No te preocupes por mi


16 de noviembre de 2014

Reclutado




¡Ese hormigueo!
Fuera llovía manso
y María me esperaba.
Dentro, en un instante,
me reconoció

“El amigo
de mi lejana niñez “

Segundos antes,
estábamos en esquinas opuestas .


Nos resumimos las vidas,
en una línea.
La suya le rasgaba
el fondo de sus ojos.





Gran suerte,
era un seleccionador.
En la entrevista,
“Ella no volverá “
Le consolé,
y fui elegido.




Aquí estamos,
nuestra misión es no gesticular .


Solo conozco   a Mario,
a mi izquierda,
y Miguel en la vertical,
con cierta inmovilidad dolorosa .


No comprendo esa curiosidad,
por mi .
Tú, el nómada más celebre,
de la ciudad .
De cualquier forma ,
cuando caiga la noche ,
puedes saber mas,
no llames muy tarde,
pues María duerme y sueña.